15 de julio

No se quien me llegue a leer. Y probablemente no nos conozcamos. Pero imagina por un momento que sí. Acabo de perder a mi padre, hace mes y medio, y luego pase el día del padre sabiendo que no pudimos despedirnos y que hubieron muchas preguntas al aire que ahora jamas serán contestadas. El silencio de la muerte, es eterno. Luego de ello mi hermano mayor enfermó y en cadena de contagio, el virus llego a mi hermana mayor y luego a mí.

Mi mayor contacto son mis redes virtuales y mi mayor fuente de afecto son mis mascotas. Que con todo, son inmunes al covid. Acabo de pasar las ultimas 3 semanas encerrada en mi habitación viendo las mismas 4 paredes a toda hora. Sola, aislada, sin abrazar a mi propia familia y con una fiebre y unas nauseas que iban y venían. Pasando por debajo de la puerta un termómetro a mi hermana, para cerciorarse que pueden controlar mis síntomas.

Si has llegado a este punto, aun si no has leído mis entradas previas, sabrás que han sido semanas difíciles, no te pido empatía, pero si no es mucho pedir, espero que me imagines.

Tengo una contextura media, y mis ojos andan algo cansinos por tanta cosa que he visto, tengo las retinas cansadas de ver pantallas, y tengo el estomago débil de tantas pastillas. Temo por mis propios pulmones, pero más aun, temo por mi familia y su sistema inmune debilitado por la edad.El miedo y la incertidumbre ha sido lo único constante en estos meses. Y aún así he tomado clases virtuales de la universidad. No soy ningún ejemplo a seguir. Soy una ciudadana promedio. Y tengo un pedido para ti. Para ti, que me lees desde tu celular o tu laptop. Quédate en casa. Usa mascarilla. Abraza a los tuyos muy fuerte, nunca sabes si un virus te lo podría impedir.

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