12 de julio

Recién me entero que la cuarentena ha finiquitado el primero de este mes. Nos vamos por el bicentenario de independencia del Perú y vamos a pasarlo en situaciones poco comunes.
Decir que esto no me ha cambiado seria mentir. Y sin embargo siempre preferiré una dulce mentira que una cruel verdad. Diremos que lo que pasó, no nos pasó a nosotros. Seguimos de pie contra todo pronóstico. #wearethechampionsmyfriend #wesurvive

Es complicado ya que el día 77 de la cuarentena falleció mi padre biológico debido al coronavirus, y aunque alguna vez se fue por cigarros y no volvió, su ausencia dentro de la misma ausencia ha generado heridas que ni sabia que podían doler. Y no permitiré que alguien me diga que puede doler o dejar de doler. Es una vida menos y en mi retrato mental añado una nueva silla vacía. En este lapso también he enfermado, tengo que admitir que mi sistema inmune no era tan poderoso como pensé. Estuve algunas horas esperando atención en un hospital ya que la fiebre no bajaba durante 1 semana, sin contar el gran dolor corporal. Y lo que vi, duró unas horas pero caló mi retina lo que parece una vida.

Mucha gente pasando desesperada porque no habían médicos. Una señora mayor que aparentemente tuvo un derrame cerebral, en plena calle y sin ningún tipo de atención debido a que no habían médicos disponibles. Todas las camas de UCI estaban copadas y había una larga lista de espera. El triaje colapsado porque muchas enfermeras estaban atendiendo pacientes covid en estado critico. Ha sido el horror mas silencioso que me ha tocado ver, y eso que no creo haberme quedado lo suficiente.

Ya de regreso a casa, supe que uno de mis hermanos mayores estaba siendo inducido a un coma debido a insuficiencia respiratoria, y mi madre lloraba por ello. Me hubiera agradado abrazarla, pero la norma dice que debía mantener distancia social o exponerla al contagio. Lo siento má, fue más difícil de lo que suena. En fin, me he dado cuenta al hacer el recuento de los días que pasé mas tiempo escribiendo el blog que avanzando mi propia tesis de licenciatura. Que mi productividad no fue la que esperaba. Que no hay un libro bajo el brazo ni otro negocio, ni he visto (aun) la oportunidad en medio de la crisis. No tengo otro consejo para dar mas que el siguiente:
Quédense en sus casas. En verdad, quédense.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

After all this time